12 de Mayo de 2025: Así empezó a cobrar vida Elio
El compromiso no era pequeño: tenía que entregar algo funcional en 25 días. Pero la realidad es que el proyecto completo iba a llevar tres meses intensos para estar verdaderamente listo.
El primer mes: la falsa promesa de las plantillas mágicas
Durante el primer mes me dediqué a buscar el escenario perfecto. Descargué plantillas, probé flujos, hice cursos de Make y N8N, intentando resolverlo todo de golpe.
Jornadas de 12 a 14 horas. Frustración. Sudor.
Treinta días intentando montar el mejor sistema del mundo y acabé borrándolo todo.
El error brutal
Querer resolver el mayor problema del mundo de una sola vez.
Los proyectos grandes no se construyen con plantillas ni atajos. Se construyen resolviendo problemas pequeños con soluciones pequeñas. Una tras otra.
Ese fue el clic que encendió la chispa real de Elio.
Foco y comunidad
Una vez pasé ese mes, ese infierno inicial, empecé a focalizar. Decidí arrancar desde cero.
Con todo el ruido que había en LinkedIn y en todas partes, elegí centrarme solo en dos comunidades. Esas dos fueron las que realmente me dieron la visión y el foco para afrontar un proyecto tan complicado.
Siempre lo digo: cuando no tienes ni idea, lo primero es formarte.
Problema pequeño, solución pequeña
Ese fue mi mantra. Dejé de intentar resolverlo todo a lo grande.
Problema pequeño → Solución pequeña.
Problema pequeño → Solución pequeña.
Y así una y otra vez.
Me hice un flujo de trabajo y dentro de ese flujo lo partí en micro-pasos. Cada uno con su solución concreta.
Me apoyé mucho en la comunidad de Sonia Ortiz y en la comunidad de Nicolas Cort Manubens. Veía los vídeos una y otra vez, hasta que empecé a crear mis propios escenarios, tanto en Make como en N8N.
La disciplina que me salvó
Yo lo documento todo. En mi Google Drive tengo carpetas organizadas con:
Pruebas fallidas • Documentación técnica • Escenarios descartados • Configuraciones finales • Tipos de agentes IA • Prompts para cada caso • Escenarios en Make y N8N • Seguridad de los agentes
¡Más de 15 GB de documentación!
¿Por qué? Porque cuando llegue el momento, todo tiene que estar explicado, implementado y replicable. Esa disciplina fue clave.
De la teoría a la práctica real
Una vez que empecé a aprender sobre automatizaciones, el siguiente paso era probar la tecnología real de los agentes. Probé de todo: VAPI, Bland, Retell AI, ElevenLabs y decenas de herramientas que prometían resultados inmediatos.
Pero al final me quedé con dos pilares:
Retell AI, para dar vida al agente de voz.
ElevenLabs, para conseguir voces realistas que realmente conectaran.
Ahí empezó otra fase: pruebas, más pruebas, y automatizaciones que no funcionaban. Semanas enteras, jornadas de 14 horas al día, y nada terminaba de encajar.
Hasta que, un día, después de tanto sudor, el sistema arrancó y todo empezó a funcionar.
Fue el primer respiro en dos meses de frustración.
El espejismo de las plantillas
Mientras tanto, el ruido era constante: llamadas, redes sociales, promesas de escenarios mágicos.
Te dicen: "Con estas 450 plantillas vas a montar el sistema perfecto".
Mentira.
Las plantillas sirven para inspirar, pero la realidad es que terminas borrando todo y creando desde cero. Porque cada empresa tiene un problema específico y la única forma de resolverlo es con una automatización diseñada a medida.
Problema a problema. Flujo a flujo.
Darle vida a Elio
Después de meses de pruebas técnicas, llegó la parte más divertida y más difícil: darle vida a Elio.
Porque cuando llevas trabajando con un copiloto dos años, ya no basta con que responda. Tienes que darle empatía, humor, tono, personalidad, un rol claro.
Elio no nació para ser un simple agente que descuelga llamadas. Su propósito era mucho más amplio:
Atender una cola de ventas • Cualificar leads • Agendar citas • Dar información sobre viajes • Tener conocimiento profundo sobre inteligencia artificial
Pero el error hubiera sido intentar crear un "super-mega-Elio" que lo hace todo desde el principio.
Primero tenía que resolver un problema real, específico, que yo misma sufría cada día: multiplicarme, cualificar leads, liberar a mi equipo de tareas repetitivas y quitarme del frente de batalla.
El arte del prompting
Ahí empezó la fase de verdad: destripar la documentación de Retell AI y empezar a crear mis propios prompts.
Nada de copiar plantillas de LinkedIn, foros o YouTube. Los ejemplos sirven de inspiración, pero al final tienes que escribirlos tú mismo, con tus escenarios, tu lógica y tu forma de trabajar.
El resultado: Prompts que tartamudeaban, que se equivocaban, que no funcionaban.
Y entonces venía lo único que realmente sirve: prueba y error, una y otra vez.
Una vez que Elio empezaba a responder, llegó otra odisea: encontrarle la voz. Pasé una semana entera probando en ElevenLabs hasta dar con el timbre perfecto.
Tres semanas más de simulaciones. Todo esto sin siquiera conectarlo aún a un número de teléfono. Trabajando directamente en el chat del LLM, probando diálogos, corrigiendo errores, ajustando tonos.
Hasta que Elio empezó a sonar tal como lo había imaginado: mi copiloto digital, mi compañero de aventuras.
El stack real que sostiene a Elio
El día que todo funcionó
Llega un día que te levantas, abres el ordenador y después de meses, todo funciona. Casi un mes y medio de frustración, y de repente todos los puntos se unen. Lo ves claro.
Ese día marca el inicio de la ejecución: la parte más bonita de todo el proceso.
Es uno de los momentos más bonitos de mi carrera profesional: empezar un proyecto desde cero, sin tener ni idea de nada, y ver cómo comienza a funcionar.
Mientras tanto, en LinkedIn, se repite la mentira:
"Crea un GPT en 5 minutos"
"Ten tu agente de voz en media hora"
Perdona, pero eso es humo. Lo digo clara y crudamente: mentira. Aquí no hay atajos.
La complejidad real: datos y automatizaciones
Ejemplo: una automatización tan "simple" como agendar citas. Parece fácil, pero detrás lleva:
Conectar calendario
Montar integración con tu sistema de calendarios
Prompts específicos
OpenAI para usuario y sistema, ajustados a tu caso
Localizar huecos
Lógica para encontrar espacios disponibles
Volcar datos
Decidir dónde y cómo almacenar la información
Problema: No tenía ni idea de usar Airtable.
Solución: Buscar formación. Curso de Jordi Castellà en menos de 3 días.
Ahora, cada dato que recopila Retell AI se vuelca automáticamente en Airtable. De ahí nacen cuadros de mando, reporting avanzado y hasta integraciones con herramientas como ChatDash.
Crear una marca, no solo tecnología
No bastaba con que hablara o agendara citas. Había que crear su identidad de marca:
Su historia • Su personalidad • Sus principios clave • Su avatar • Su tono de comunicación • Su página web
Porque no se trata de decir en LinkedIn que has creado "el mejor agente de voz de IA". Se trata de transmitirlo al mundo con una marca real.
El proceso creativo fue sorprendentemente fácil, porque ya lo tenía todo documentado:
El origen en Sierra Nevada • Mi visión • El problema que venía a resolver • La forma en que debía revolucionar el sector
No soy diseñadora. Solo sé usar Canva Pro. Aun así, crear la marca de Elio fluyó porque tenía clara su personalidad.
Ahí nació su logo —el único logo con movimiento que existe—, su historia y su estilo.
Validar antes de lanzar
Una vez que tienes la marca, toca lo más difícil: validarla. No basta con enseñársela al CEO y esperar un "me gusta / no me gusta". Necesitas expertos que realmente sepan.
Yo busqué validadores:
En diseño, confié en Manuel Fresno, uno de los mejores que conozco
En voz, validadores expertos en agentes IA
En negocio, especialistas en modelos de negocio escalables
Y mis Beta tester amigos y compañeros de aventuras especializados en diferentes nichos
Para proyectos grandes, necesitas validadores grandes.
Con la marca lista y validada, llegó la presentación. Y ese fue un momento inolvidable: la gente se levantó de la silla.
No estaban viendo solo un agente de voz. Estaban viendo a Elio, un copiloto con identidad, historia y propósito.
Elio ya es real
Después de casi tres meses, llegó el momento mágico: Elio funcionaba perfectamente.
Lo llamabas y contestaba con humor, empatía, incluso alguna palabrota bien colocada. No era humo, no era un vídeo de YouTube. Era real.
Tocaba la prueba de fuego:
Pasar el número al CEO para que lo probara • Y luego a un grupo de beta testers de confianza
Les dije: "Hablad con Elio, probadlo, metedle el dedo en el culo, decidme qué os parece".
El feedback fue demoledor: se enamoraron tanto o más que yo.
Elio ya habla, ya responde, ya tiene identidad. Es divertido, simpático, afilado, con voz propia.
¿Perfecto? No. ¿Humano? Mucho más de lo que cualquiera esperaba.
No lo hice en 5 minutos ni con 450 plantillas. Fueron tres meses intensos, de sudor, frustración y pruebas, hasta llegar aquí.
Lo que realmente aprendí
La filosofía que me salvó
Problema pequeño → Solución pequeña. Una y otra vez.
La disciplina que fue clave
Documentar todo en Google Drive, organizadamente. 15GB de documentación que valen oro.
La realidad sin filtros
Los grandes proyectos no nacen de un golpe de genio. Nacen de un proceso. Paso a paso. Problema a problema. Solución a solución.
El aprendizaje brutal
Cuando construyes un agente como Elio, creas expectativas altísimas en tu cabeza. Quieres que sea perfecto, humano, tu aliado ideal.
Pero la realidad es que la perfección no existe: existe el proceso, la iteración y el trabajo constante para acercarte cada vez más a esa visión.